| Escuela Nº 5 José de San Martín, Delgado. |
La escuela de Delgado es la Nº 5 José de San Martín y fue inaugurada en 1925. Cuando se autorizó su creación, fueron los mismos vecinos quienes la construyeron. Con barro y paja de lino la fueron levantando. Tenía dos salones, que eran piezas de gran tamaño, y la dirección. Sus pisos eran de cemento alisado color rojo, tenía una galería con pisos de ladrillo y dos patios con muchos árboles de eucalipto que los dividían, una magnolia, una palmera y dos plantas de mora. En su pared tenía una placa en forma de escudo que indicaba su nombre. Los grados se dividían en primero inferior, primero superior y segundo en un aula y tercero y cuarto en otra. Luego se cambió el primero inferior por el quinto y sexto grado. En 1955 se demolió el antiguo edificio y se construyó uno más moderno.
Además de la escuela, se construyó una casa para los cuidadores. Los maestros ocupaban también esa vivienda. Los encargados de la casa sabían prepararles la comida y le dejaban a su disposición una habitación. La mayoría de las maestras provenían de Junín y Vedia por lo que les resultaba difícil volverse todos los días a sus hogares. Es por eso que pasaban la semana en Delgado y los fines de semana en sus pueblos.
Pasaron muchos maestros, entre ellos, Isabel Cordero, Nélida Ester Domínguez, Olga Vidaure, Edith Paulili, Alba Valle, Omar Raso. Todos comenzaron jóvenes porque al recibirse de bachiller obtenían el título de docente.
Las historias y travesuras que sucedieron en la escuela fueron muchas y a veces estaban promovidas por las propias maestras…
| Foto escolar año 1933, Delgado. Gentileza Renzo Scovenna. |
El director tenía terminantemente prohibido comer moras a los alumnos y maestros debido a que estas podían manchar los guardapolvos y luego era muy difícil quitarlas. Pero a la señorita Nélida Dominguez, le gustaban con locura, por eso mandó a dos de sus alumnos a que le consiguieran.
-Ustedes dos- les dijo a Livio Scovenna y Nicanor Espinoza.- ¿Por qué no pasan agachaditos por la ventana y me traen algunas moras?
La ventana era la única salida segura para que el director no los viera desde la dirección.
Los niños salieron sigilosos. Al llegar a las plantas Nicanor se quiso subir a una rama para alcanzar mejor la codiciada fruta. -Che, dejá que yo me subo a ese gajo- le dijo a Livio.
El problema fue que la rama era demasiado débil y no soportó el peso del muchacho. Un estallido la quebró y Nicanor calló sobre las chapas podridas del gallinero que se encontraba debajo de la planta.
Afortunadamente, el director no escucho nada y el niño resultó ileso. De esa manera la señorita Nélida pudo conseguir sus preciadas moras…
Así, entre libros y campos verdes pasaron cientos de alumnos. En 1975, al cumplirse los 50 años del establecimiento, se realizó el baile del reencuentro al que asistieron mil cien personas, un orgullo para tan pequeña escuela.
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