| El tanque de agua donde vivió Rolandi. |
Texto y fotografía por Rocío Cappelletti.
La placa del tanque de agua indica que fue construido en 1910, sin embargo permanece inmutable. No tiene ninguna rajadura gracias a su pared de cemento armado. Alguna vez abasteció a los trenes que pasaban todas las semanas por la estación. El vapor de agua junto con el carbón en su gran caldera, impulsaban el motor de la máquina.
Los vecinos de Delgado no recibieron sus beneficios, sólo lo utilizaba la locomotora; para obtener agua tenían que utilizar las bombas de sus propiedades.
Hasta aquí el tanque es como cualquier otro sin embargo, lo distingue una curiosa historia…
Don Adolfo Rolandi, soñó siempre con volar. Cuentan que se subía a los molinos de viento para ver de cerca a los aviones. Su fascinación venía de familia, su hermano Atilio una vez se subió al techo de una casa de campo con unas alas construidas por él y se lanzó hacia el piso. Afortunadamente, las casas en esa época eran bajas, por lo que resultó sin lesiones.
Adolfo tuvo que resignar sus sueños de volar y conformarse con vivir de su camión Ford modelo 28. Se ocupaba de transportar las bolsas de cereal que sobraban en las chacras a los galpones de la Estación y de hacer alguna que otra changa. En sus ratos libres le gustaba charlar con José Servio, dueño del almacén de ramos generales o con el jefe de estación de turno.
Por su gran bondad, le permitieron vivir en la base del tanque de agua. Allí no sufría ni frío ni calor, debido a la construcción hermética. El agua del techo lo refrescaba de los ardientes soles de verano y el cemento sin ninguna ventana lo refugiaba de las crudas heladas del invierno.
Su alimento de todos los días era mate cocido y dos litros de leche, no se cansaba de tomarlo, por el contario, le encantaba. Cuando tenía la suerte de que lo invitaran a comer, pedía que le prepararan una polenta bien italiana, cargada de tuco.
Así transcurrió su vida, con grandes aspiraciones que jamás fueron cumplidas. Fue un personaje querido por los lugareños, que siempre será recordado como el hombre que vivió en el tanque de agua.
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