jueves, 26 de noviembre de 2009

Material utilizado para redacción de la argumentación. Por Rocío Cappelletti

Entrevista a la psicopedagoga Elisabet Britos.
Por Rocío Cappelletti


¿Por qué se está hablando de la pérdida del hábito de lectura en los niños?
La pérdida del hábito de lectura se da muchas veces porque no se estimula al niño desde el hogar a tener contacto con un libro, con materiales de lectura, estimulando al interés que eso llevaría a que el chico lea, mire imágenes, tenga contacto en primer lugar con el libro. Otra de las cuestiones que también influye es la tecnología, en cierto modo desde muy chiquitos los niños son estimulados con distintos materiales didácticos, que también ayudan a otro tipo de estimulación, como motrices y demás, pero ya no es tan intelectual. Además la estimulación del tele, de la computadora, los jueguitos; es más práctico poner a un chico frente a la televisión o ante un juego, cosa que no estorbe al adulto, antes que sentarse con el nene a leer un libro, compartirlo, leerlo, que pueda escucharlo, que el chico imagine.
¿Cree que el uso de la tecnología influyó también en la escuela?
Hablando en educación escolar primaria y secundaria, se utilizan cada vez más las nuevas tecnologías, por el tema de la globalización y demás. Eso no sirve en el momento que el alumno va a Internet copia, pega y ni siquiera lee, ve el título que es lo que le pidió la docente, la profesora lo lee y dice cualquier cosa. Eso ha pasado en la mayoría de los chicos, hay muy pocos que realmente lee ese material, se interesa, lo resume, lo trabaja. Ir al libro, a mi criterio, es mucho mejor ya que te permite saber quién es el autor, de qué editorial viene, que fecha tiene, de dónde se sacó esa información. En Internet cualquiera publica algo, por eso es más seguro, y a su vez al libro lo lees, lo relees, lo podés trabajar. La calidad del libro es mucho mejor en algunos casos que la calidad de Internet; esto no significa que Internet sea malo, al contrario ayuda en muchos casos a ampliar temas, uno se va actualizando. Pero el tema del libro es importante porque ahí tenés todo registrado, la calidad, el control que también se tiene, porque en Internet no se controla eso. Desde la escuela se implementó el uso de Internet y se olvidaron un poquito de los libros, si bien hoy me ha tocado participar en una clase de primer grado y los lineamientos son trabajar con cuentos, entonces están queriendo recuperar algo que el mismo sistema fue dejando de lado. Cuesta horrores pero están tratando de recuperar la lectura a partir de los cuentos tradicionales, y del trabajo de estimulación de lectura y también de imágenes.
¿Qué consecuencias trae esa pérdida en el hábito de lectura?
Las consecuencias son evidentes, no sabés leer, no sabés escribir, todo se va relacionando. Los chicos pierden interés por la lectura, en tomar un libro y pierden el interés en leer y escribir, que son herramientas muy importantes. Por otro lado, si vos lees un cuento, el relato mismo te va llevando a que puedas imaginarte el lugar, la situación, y esa imaginación te va a llevar en tu vida a otras alternativas creativas para poder resolver más problemas.
¿Cómo influye en la imaginación del niño?
La base de lectura de cualquier tipo de texto te va a abrir la mente, además a través de la escritura uno puede volcar emociones, sentimientos, crear cosas nuevas. Las consecuencias a largo plazo alcanzan al ámbito laboral, a la toma de decisiones. A corto plazo, no te favorece en la relación con los demás, es una parte de la identidad también. Hay que hacerle entender a los adolescentes y a los niños, la importancia de la lectura y la escritura, que aunque a veces hay cosas que no nos gusten o que nos gusten poco, son realmente una herramienta. A veces desde la casa no le estimulan a la lectura, el que hoy lee y tiene el hábito seguramente es porque encontró a alguien de su entorno que lo ha incentivado. Hay gente que no tiene la posibilidad, no ha entendido el por qué. Hoy es bueno que puedan promocionar o aclarar el motivo de hacer esto, la importancia. Por lo general la base de cualquier formación es en la casa. Hoy nos cuesta hablar de una base sólida. Hay muchos casos, sobre todo en familias en que los padres no saben leer y escribir, entonces se pierde el interés en que el chico tome el hábito. Existen familias que desde bebés les compran cuentos, para trabajar hay material, para que los chicos vayan interactuando con lo que es la lectura y la escritura. Si a un nene vos lo sentás con un cuentito, le va a llamar la atención si nunca lo vio, le va a interesar, más si se lo cuentan con expresiones, con gestos. Con un mismo cuento tenés para trabajar el color, la textura, se pueden trabajar muchas cosas, la imaginación, la creatividad. Hoy hay mucho material, más que antes, más atractivo. Les gusta más mirar un dibujito, ir a la playstation que hacer otras actividades, por comodidad, porque es más fácil, porque no ejercita tanto la mente, no tiene que estar sentado como un tonto leyendo y aburrido, entonces los chicos que van a elegir si los padres no los incentivan. Ni siquiera socializa de otra forma, no sé, jugando con otros chicos, a un tutti fruti. Un poco tiene que ver, la sociedad que te lleva a eso, las nuevas tecnologías, la globalización y por otro lado la familia que por ahí permite. Si bien, no hay que excluir de la tecnología porque ya es parte de nosotros, pero por qué no llegar a un equilibrio entre ambas actividades. Decir mi hijo puede utilizar la computadora y los videojuegos como recompensa, como para estimularlo.
¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?
Para revertirlo, se debe promocionar más a la familia, a la importancia de lo que es la lectura y la escritura, esto llevaría un poco más de contacto entre padres e hijos. Que se sienten a trabajar con los hijos a leer cuentos, a que los niños interactúen con el cuento, inventar cuentos verbales. Si desde chico va haciéndose el hábito va a favorecer al niño. Otra cosa que se puede hacer es desde el jardín, mandarlo con cuentos para que la docente se los lea a todos los compañeros y a medida que el niño va creciendo hacerles dar cuenta la importancia de los que es la lectura, a veces pasa que los chicos piensan que no les va a servir. Que lo vean como una herramienta de la vida diaria que sirve para comunicarnos, para expresarnos. Desde el punto de vista profesional cuando los chicos no escuchan a los padres también se puede pedir ayuda.
¿Cree que las campañas del gobierno tiene influencia?
Sí, en cierto modo siempre es buena la donación de libros el tema es después, se tiene que hacer un seguimiento, si no se hace no sirve de nada. Se necesita una capacitación en el adulto adecuadamente con distintas metodologías para trabajar ese libro. La donación de libros está bien, está perfecto en estimularlos, en hacer las propagandas que se tiene que leer, el tema es después. Cada tanto se debe pedir un informe, o trabajarlos sobre los materiales que se donaron, eso sería algo buenísimo. Se puede tener una biblioteca grande como una casa, pero de que va a servir si no la vamos a utilizar. Hay que promover de manera creativa, para captar la atención del niño. Yo trabajo con adolescentes y los llevamos a la biblioteca, lo primero que me dijeron fue que es aburrido, entonces les hicimos entender que los llevábamos a conocer, porque en la biblioteca se pueden hacer muchas cosas. Ellos no lo sabían, fuimos, se divirtieron, les gustó porque vieron que había muchas clases de libros, pidieron algunos, transcribieron algún poema. Entonces ahí estás trabajando, lectura, escritura, interés, entretenimiento, sacarle el miedo a la biblioteca. En casos de vulnerabilidad social, nunca les enseñaron a leer por gusto, sin embargo pudieron ver la cantidad de libros, vieron, conocieron se sentaron a leer sin que nadie los hubiese obligado. Hay que hacer distintas actividades para que se estimule el interés a la lectura.

Entrevista a la bibliotecaria Marina Cúneo
Por Rocío Cappelletti

¿Cuáles son las causas en la pérdida del hábito de lectura por recreación?
Creo que mucho tiene que ver la parte de la escuela y la casa obviamente. Desde mi punto de vista el hábito de lectura se crea o nace medio innato por empezar. Por ejemplo en mi casa mis padres han sido muy lectores, de tres hermanos, soy muy lectora y mis hermanos para nada. En mi casa, mi marido y yo somos muy lectores y mis hijos ninguno tuvo el hábito de por sus propios medios. Mi hija más chica por ahí leyó, buscó todo lo que fue recreativo. Pero llegó a una edad que yo digo es la que se junta el segundo ciclo de la escuela, dónde empiezan a enseñarles a estudiar y es como que hacen todo el hincapié de la lectura por conocimiento, entonces ahí el chico es donde pierde la utilización para divertirse o para entretenerse, al tener que dedicarse todo ese esfuerzo de leer para aprender, con las técnicas de estudio. Con la televisión, ni hablemos de lo que es jugar por Internet y todo lo que tiene la cultura de la tecnología. Por otro lado hoy por hoy el nuevo diseño curricular aporta muchísimo a la literatura infantil recreativa. Pero para mi no se terminan de utilizar esas herramientas, a partir de la gente adulta, se necesita también un gusto especial por la literatura desde la persona que está educando, desde el maestro, o el padre o los abuelos, que han perdido el hábito de leer un cuento. Considero que es a raíz de la televisión, es más fácil sentar un nene delante de un dibujito, no les estoy echando la culpa a los padres, es la forma de vivir que tenemos. Si hoy tuviera que sentarme a leer un cuento a mijo tendría que buscar el horario, porque yo también trabajo todo el día. Por ahí sería a las 11 de la noche y estoy rendida y lo acuesto y me acuesto yo con él.
¿Cómo se estimula desde la biblioteca la lectura infantil?
Hoy acá hay una parte, que es un rincón de literatura infantil que fue el año pasado cedido y organizado desde la fundación leer con el aporte de el supermercado La Anónima que cumplia 100 años, nosotros hicimos una jornada de capacitación en Junín, fuimos alrededor de 30 bibliotecarias, e hicimos todo lo de animación a la lectura que eso es muy importante con actividades que son muy interesantes, con actividades que se generan también desde la escuela. Hay que hacerse el ratito hay que tratar de aprovechar todo lo que hay, hay muchísimo material con todo lo que tiene que ver con la anticipación lectora que se da a través de un libro con imágenes, para los nenes de maternal o de sala de tres que todavía no reconocen las letras, van anticipando la lectura a través de imágenes. Entonces ellos dicen “mirá como leo”, eso sirve muchísimo, porque hasta construyen desde imágenes construyen oralmente un cuento. Por otro lado nos pasa acá que vienen los chicos a trabajar con material informativo y no pueden leer un texto completo, no lo leen, no se concentran, no entienden lo que están leyendo. Si no hacés el trabajo previo, accesible, recreativo, algo que me guste o que me interese tampoco podés llegar a internalizar la lectura para aprender.
¿Y las jornadas de extensión de lectura?
Las jornadas de extensión que se hace para animación a la lectura es justamente invitaciones, que se hacen a principio de año y corre para el año entero, depende de otra cosa que por ahí es molesta para las escuelas que es pedir los permisos, porque no se pueden salir a la calle con los chicos de la mano, se hace un trabajo previo. Se hace una tarea que incluye la visita guiada a la biblioteca, si son chiquitos se hace muy breve y si son más grandes se recorren los sectores de la biblioteca. Ahora a partir del nuevo diseño se utiliza y se pregona la idea de formar la biblioteca áulica que eso es muy importante, que cada aula de las escuelas tenga su propio rincón donde los chicos aporten material, no solo libros sino revistas, historietas, hasta libros hechos por ellos. Van a la casa con un préstamo y comienzan a ejecutar todo lo que hace a una biblioteca, entonces ellos están metidos en el tema y saben lo que es un fichero, lo que es un registro de libro, como se sella, como se ingresa un libro a la biblioteca con el inventario demás. Eso también sirve porque ellos por semana llevan algo para leer. La semana pasada que estuvieron en el rincón, buscaban los autores que ellos habían leído durante el año. Entonces era una sorpresa que en una biblioteca ajena a la de la escuela estuvieran los mismos libros que ellos habían leído. Yo aprovechaba y les preguntaba que habían leído, que decían, qué cuento les había gustado más, qué les parecía el autor, si era más divertido porque habían leído clásicos adaptados. Habían leído cosas muy modernas, cosas nuevas, entonces algunos decían que les gustaba más los viejos.
Por otro lado otra de las cosas que soy una convencida es que la literatura de recreación no pasa por el autor, sino por el contenido en los libros. Hay chicos que no conocen a María Elena Walsh porque son autores tradicionales que por ahí no están de moda y si conocen las canciones, entonces al verlas escritas en un libro se enganchan. Hay otros chicos de 13 o 14 años que las profesoras les piden que lean una novela, vienen acá y se van al lugar de literatura infanto-juvenil y buscan el libro más finito, entonces dentro de mi tarea les digo que a veces el libro más corto es el que da más trabajo para leer y si se tiene que hacer un trabajo con criterio propio es más difícil. Hay profesores que les hacen leer algún clásico y después compararlo con cosas de la actualidad, después lo analizan desde el punto de vista filosófico, lo que pasa en el mundo, que rol tomarías, eso a los chicos les interesa porque los hacen partícipe de su actualidad.
¿Cree que las adaptaciones de libros clásicos pueden ayudar a la lectura?
Hay muchas novelas clásicas que están adaptadas a través de la editorial Cántaro y están muy bien hechas. Las nenas de 12 o 13 años están muy enganchadas con José Mauro de Vasconcelos con “Mi planta de naranja lima” y su continuación. Por ahí recomendás algún libro clásico como Tom Sawyer en donde el personaje es de la edad de ellos, que si bien no tiene nada ver con lo que ellos están viviendo a nivel actualidad, el fondo de la cuestión, como el tema de la mendicidad son cosas que se ven en el día a día.

Estadísticas de lectores niños y adolescentes en la Biblioteca Popular Mariano Moreno. Datos suministrados por bibliotecaria Marina Cúneo.

2006
Enero 66
Febrero 51
Marzo 114
Abril 86
Mayo 99
Junio 133
Agosto 111
Septiembre 88
Octubre 154
Noviembre 98
Diciembre 55

2007
Enero 79
Febrero 50
Marzo 93
Abril 70
Mayo 93
Junio 99
Julio 70
Agosto 55
Septiembre 79
Octubre 85
Noviembre 70
Diciembre 52

2008
Enero 31
Febrero 32
Marzo 67
Abril 58
Mayo 78
Junio 54
Julio 47
Agosto 53
Septiembre 78
Octubre 89
Noviembre 63
Diciembre 32

2009
Enero 30
Febrero 45
Marzo 46
Abril 51
Junio 74
Julio 52
Agosto 56
Septiembre 58
Octubre 60

Material de red consultado.

http://planlectura.educ.ar/acerca_de/
http://www.7calderosmagicos.com.ar/Sala%20de%20Lectura/Elibroesealiadocompa.htm
http://www.lanacion.com.ar/anexos/informe/01/37401.doc

Bibliografía de la cátedra.
Bruner, Jerome. Dos modalidades de pensamiento.
Mayol, Mauricio. Argumentación y periodismo de opinión I y II.
Teun Van Dijk. Superestructuras argumentativas.

Cuando de leer se trata


Por Rocío Cappelletti


Todos los años se realiza a nivel nacional la Feria del Libro con tal éxito que se reproduce a lo largo y ancho del país. La concurrencia a estos eventos siempre es numerosa, sin embargo hace varios años se escucha hablar de la pérdida del hábito de lectura sobre todo en niños y adolescentes. Colón no queda al margen de este dilema, si bien existen campañas promocionadas por la Biblioteca Popular Mariano Moreno, el número de niños lectores viene en picada. No existe un solo factor desencadenante, sin duda responde a una situación social y cultural. La implementación de las nuevas tecnologías, junto con un cambio en la vida familiar y un salto cualitativo en la educación podría ser la respuesta.
Decir por decir que ya no hay niños lectores es arriesgado, pero, si bien existe una luz de esperanza en quienes concurren a la biblioteca popular, los números de niños y adolescentes que asisten al establecimiento disminuyeron a la mitad desde 2006 hasta la actualidad. Hace cuatro años concurrían 1114 adolescentes y niños por año, en 2008 se redujo a 682, y hasta el mes de noviembre de este año rondan los 505. No es un dato menor, ya que la cantidad de donaciones a la biblioteca ha aumentado. El año pasado recibió una importante colaboración de literatura infantil organizada por Fundación Leer junto con la cadena de supermercados La Anónima. Además se organizan todos los años jornadas de visita a la biblioteca en las diferentes escuelas colonenses, y aunque siempre hay nuevos adeptos, el número no crece demasiado. Las campañas existen, incluso también se realizan capacitaciones para bibliotecarias, sin embargo no se logra captar la atención del niño.
En primer lugar, si se piensa en términos tecnológicos, los niños están cada vez más inmersos en este mundo. Esto no es algo negativo, pero puede interferir en términos de atención y de gustos propios de la infancia. El juego social es desplazado por el virtual, la lectura y el material de estudio se reduce a Internet, la comodidad de tener todo al alcance de sus manos está por encima de la búsqueda. “En educación escolar primaria y secundaria, se utilizan cada vez más las nuevas tecnologías. Eso no sirve en el momento que el alumno va a Internet copia, pega y ni siquiera lee”, -explica la psicopedagoga Elisabet Britos, -“son muy pocos los que realmente leen ese material, se interesan, lo resumen y lo trabajan”.
Para un chico es más entretenido ponerse a jugar el último juego de video que salió que ponerse a leer, porque es “más cómodo” y “no tiene que ponerse a pensar tanto”, como explica Britos. Las consecuencias no van a ser favorables, siendo niño se pierde el poder de imaginación, como bien lo dijo Jorge Luis Borges en una conferencia dada en la Universidad de Belgrano: “El libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”.
Tampoco se puede ver a la tecnología como algo negativo, o como lo único que influye a la pérdida del hábito de lectura, pero sí es un factor importante, el punto en cuestión no es prohibirla sino encontrar una manera que no sea lo único significativo. “No hay que excluir de la tecnología porque ya es parte de nosotros, pero, por qué no llegar a un equilibrio entre ambas actividades”, argumenta Britos.
Otro punto en cuestión es el cambio en la estructura familiar del niño. Gran parte de los padres trabajan todo el día, llegan a sus casas a la noche y no comparten demasiado tiempo con sus hijos. Britos explica que la base de cualquier formación comienza en el hogar. Si el niño no recibe estímulo por parte del adulto va resultar difícil que se interese por la lectura. Hay mucho material interesante circulando, la cuestión no es la falta del mismo, sino su poca utilización. La bibliotecaria Marina Cúneo manifiesta que cada vez hay libros que estimulan la anticipación lectora, incluso varios de los libros donados pertenecen a este tipo. Britos también explica que hay mucho material atractivo, con el que se pueden trabajar la creatividad y la imaginación.
Por último se viene hablando desde hace varios años de la deficiencia del sistema educativo. Si la escuela es la segunda educación, (el hogar es la primera) y poco le ayuda a lograr el gusto por las letras, difícilmente el niño se va a sentir con ganas de ponerse a leer un libro por recreación. Cúneo que además de trabajar la Biblioteca Mariano Moreno, lo hizo parte de su vida en bibliotecas escolares, opina que en el segundo ciclo de la formación primaria cuando los docentes comienzan a enseñarles a estudiar a los chicos, se hace mayor hincapié en la lectura por conocimiento y los niños pierden ese sentido lúdico o de entretenimiento. “Nos pasa que vienen los chicos a trabajar con material informativo y no pueden leer un texto completo, no se concentran, no entienden lo que están leyendo. Si no hacés el trabajo previo accesible, recreativo, tampoco podés llegar a internalizar la lectura para aprender”, argumenta.
En conclusión, el hábito de lectura no se hace solo, es necesaria una participación más activa por parte de la familia y la educación escolar. Es algo serio ya que atenta contra la imaginación, la identidad y la formación de la infancia. Los niños tienen otros intereses, también tiene diferentes alternativas para pasar el tiempo, entonces la solución debe estar en la creatividad adulta.
Foto Fundación Leer